¿Desde cuándo no revisas la carta de tu restaurante? Es bastante habitual que te centres, lógicamente, en la calidad de la comida que ofreces y en el servicio, pero no tanto en este aspecto. Para que consigas vender más y adaptarte mejor a los tiempos que corren, sigue nuestros consejos.
¿Qué es una carta de un restaurante?
La pregunta puede parecerte innecesaria. Si has pensado en responder que consiste en una lista con los platos y las bebidas disponibles, te equivocas. Más bien, es una tarjeta de presentación de cómo entiendes la restauración.
De hecho, es el primer contacto que cualquier cliente tendrá con tu oferta. Por lo tanto, su diseño puede servirte para transmitir tu filosofía empresarial y, sobre todo, qué ofreces y cómo quieres que sea la experiencia de tus clientes. En definitiva, estás vendiendo tu marca y has de intentar que esta se convierta en una de las favoritas de los que han cruzado la puerta de tu local.
¿Cómo debería ser la carta perfecta?
Hay diversos aspectos que inciden directamente en las sensaciones que genere tu carta. Toma nota de los más importantes.
El tipo de papel
Además de las cartas plastificadas, también puedes imprimir sobre materiales sintéticos mucho más resistentes. Apuesta por un papel con un gramaje superior al habitual o una textura especial de nuestro amplio catálogo. El tacto es uno de los sentidos que más interviene en el uso de una carta.

La tipografía
Todo dependerá de cuál sea tu filosofía empresarial. También incide el tipo de iluminación que tengas instalada. Lo fundamental es que puedan leerse bien los platos y que se use una letra que pueda asociarse con facilidad a tu propuesta.

El diseño
Evidentemente, las rectangulares son las más implantadas, pero no son la única alternativa. Es más, cuanto más curiosas sean, más llamarán la atención y más se recordarán. Basta con que adopten una forma concreta y con que la carta incluya también elementos diversos.
En este sentido, la información nutricional, los ingredientes y el modo de preparación no deberían faltar para evitar dudas. Incluir una fotografía podría ser recomendable, pero siempre que ello no afecte a la legibilidad.

La adaptabilidad a todo tipo de clientes
Las alergias alimentarias afectan directamente a la hora de pedir un plato. Prepara cartas específicas para intolerantes a la lactosa o celíacos, por citar dos ejemplos. Haz lo mismo con los vegetarianos. Incluirlo todo en la misma propuesta supondrá que tengan que buscar lo que se adapta a sus necesidades. Ofrecerles una carta concreta les causará una magnífica impresión.
Los beneficios de una carta bien diseñada
Cuando vamos a comer a un restaurante que nos parece atractivo, buscamos probar la comida y pasar un buen rato. Entendemos que el coronavirus provocase que se usaran códigos QR para evitar contagios. Sin embargo, esta alternativa debería quedar relegada a las campañas publicitarias.
El motivo no es otro que la pérdida de tiempo que supone el tener que utilizar el teléfono móvil, ampliar la carta y decidir qué se quiere degustar. Una carta bien diseñada acelera este proceso muchísimo. Intenta que sea corta, eficaz y que esté redactada de forma clara.
Solo así conseguirás poner en manos de tus clientes la opción de conocer tu oferta completa en minutos. Acelerarás el ritmo de ventas, agilizarás el servicio y evitarás dudas. Si, además, añades un poco de historia de tu restaurante mejor que mejor.
Comprueba si tu carta es eficaz. Dásela a una persona que no la conozca y escucha su opinión. Renovándola podrías ver el fruto de tu esfuerzo diario. Notarás la diferencia fácilmente.
Si necesitas ayuda nuestro equipo puede ayudarte a seleccionar entre los diferentes tipos de carta, sus formatos y sus acabados exclusivos. Solicita un presupuesto a medida o inspírate en nuestros diseños más demandados.